Monedas de 20 y 50 euros Vaticano 2016

Continuando con las nuevas emisiones vaticanas que se emitirán el próximo 13 de octubre, os presento las monedas de 20 y 50 euros acuñadas en oro, dedicadas ambas al Santuario Pontificio de la Casa de Loreto.

En el ciclo trienal celebrativo de las Delegaciones pontificias, la Oficina Numismática dedica este año la serie de monedas áureas de 20 y 50 euros al Santuario Pontificio de la Santa Casa de Loreto definida por Juan Pablo II como «el primer Santuario de ámbito internacional dedicado a la Virgen y verdadero corazón mariano de la cristiandad».

20e

La moneda de 20 euros, realizada por la artista Gabriella Titotto, reproduce la estatua de la Virgen con el Niño que se encuentra en el nicho sobre el altar de la Santa Casa de Loreto con el característico manto enjoyado, la dalmática, y el rostro oscuro típico de las imágenes antiguas. La estatua originaria, del siglo XIV, fue destruida en un incendio y sustituida por deseo del papa Pablo VI por otra idéntica realizada con madera de cedro del Líbano procedente de los Jardines Vaticanos.

50

La moneda de 50 euros, obra de Cristina De Giorgi, ofrece por el contrario, una visión  externo de la basílica, espléndido ejemplo de arte gótico – renacentista, cuya construcción se inició en 1468 y fue fruto de la colaboración de insignes artistas como Bramante y Antonio y Giuliano da Sangallo.

Ficha técnica de la emisión 

Valor  facial: 20 € / 50 €
Metal: Oro 917
Diámetro: 21 mm / 28 mm
Peso: 6 g / 15 g
Volumen de emisión: 1.900 / 1.800
Fecha de emisión: 13 de octubre
Precio para suscriptores: 330 € / 824 €

 Santuario Pontificio de la Casa de Loreto

loSegún la tradición, corroborada por estudios históricos y arqueológicos, el santuario custodia una parte de la morada de la Virgen María en Nazareth, cuyas paredes, construidas con ladrillos de barro muy semejantes al estilo nazareno, fueron traídas al territorio de Loreto en 1294 por los cruzados expulsados de Palestina. Primero sobre elevada y cubierta por una bóveda, después circundada por pórticos, la preciosa reliquia fue sucesivamente protegida por una capilla más grande y, finalmente, por la basílica actual.

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