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Las siete publicaciones de esta semana
Mientras incorporábamos estas mejoras, la actividad editorial no se ha detenido. Estas son las siete nuevas historias publicadas durante los últimos días en Amigos de Numismática Visual.
El Banco Nacional de Ucrania ha dedicado una moneda de 5 grivnas al Sea Baby, el vehículo naval no tripulado desarrollado para operar en el mar Negro. La pieza permite conocer la evolución de una tecnología que comenzó con pequeños prototipos y ha terminado convirtiéndose en un sistema naval modular, reutilizable y capaz de actuar a grandes distancias.
El artículo analiza sus características, las operaciones que lo han convertido en un símbolo de la innovación militar ucraniana y todos los elementos que aparecen representados en la moneda.
La serie BAJO LA LUPA se detiene en una de las monedas de 2 euros más simbólicas de Finlandia. Su diseño utiliza diferentes piezas de un rompecabezas para construir una paloma de la paz: cada fragmento mantiene su propia forma, pero solo adquiere sentido cuando se une a los demás.
La moneda recuerda dos aniversarios relacionados con las Naciones Unidas y esconde una historia diplomática que mantuvo a Finlandia esperando durante más de ocho años antes de poder incorporarse a la organización.
En Europa conocemos muy bien la World Money Fair de Berlín, pero al otro lado del Atlántico existe otra gran cita: la World’s Fair of Money, organizada por la American Numismatic Association.
La edición de 2026 se celebrará en Pittsburgh y reunirá comerciantes, subastas, investigadores, museos y algunas de las mayores rarezas de la numismática estadounidense. Entre ellas habrá una exposición excepcional: las once monedas de 20 dólares de 1933 que continúan en poder del Gobierno de Estados Unidos.
Esto es solo una pequeña parte de cada historia
Los artículos completos, con sus fotografías, datos, documentos y explicaciones, están disponibles en Amigos de Numismática Visual. Además, ahora también puedes escucharlos con un solo clic.
Jersey ha emitido tres monedas de 2 libras dedicadas al Avro Vulcan con motivo de los setenta años transcurridos desde su entrada en servicio. Cada reverso muestra una perspectiva diferente: en vuelo, formando una escuadrilla y de frente sobre la pista junto al personal de tierra.
El artículo aclara además dos detalles que pueden provocar confusión: no son monedas británicas de la Royal Mint y tampoco celebran setenta años de servicio. Son emisiones oficiales de Jersey creadas en colaboración con la Royal Air Force.
Una nueva moneda circulante de 2 rand conmemora el 70.º aniversario de la Marcha de las Mujeres de 1956, una de las mayores movilizaciones contra las leyes discriminatorias del apartheid.
Más de 20.000 mujeres avanzaron hasta los Union Buildings de Pretoria y permanecieron en silencio durante treinta minutos ante la sede del poder. La moneda recupera a las cuatro dirigentes que encabezaron aquella jornada y convierte su protesta en una imagen destinada a circular por todo el país.
La mayoría de las monedas de 2 euros pintadas, doradas o ennegrecidas han sido modificadas por empresas privadas. Sin embargo, existe un pequeño grupo de versiones coloreadas autorizadas o comercializadas por los propios organismos emisores.
Esta guía reúne y muestra, una por una, todas las emisiones oficiales documentadas hasta agosto de 2026: cuatro países emisores, quince motivos conmemorativos y tres variantes ordinarias. También explica cómo distinguir una moneda oficial de otra coloreada posteriormente.
La Casa de Moneda de Estados Unidos ha presentado una nueva moneda de 25 centavos dedicada a la Constitución. James Madison ocupa el anverso, mientras que el reverso muestra el Independence Hall de Filadelfia y recupera las palabras «We the People» —«Nosotros, el pueblo»—.
La pieza forma parte del programa creado para conmemorar el 250.º aniversario de la independencia estadounidense y permite recorrer el difícil proceso político que desembocó en la redacción y ratificación de la Constitución.
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Historias reales de quienes intentaron engañar a monedas, bancos y Estados.
En marzo de 1699, William Chaloner esperaba la muerte en la prisión londinense de Newgate. Durante años había falsificado monedas, manipulado documentos, traicionado a sus colaboradores y convencido a distintas autoridades de que él era, precisamente, el hombre que podía acabar con los falsificadores. Esta vez, sin embargo, tenía enfrente a alguien que había reconstruido pacientemente toda su carrera criminal: Isaac Newton.
El científico más célebre de Inglaterra no se limitó a observar el caso desde un despacho. Interrogó a sospechosos, buscó antiguos cómplices, comparó declaraciones y reunió un expediente que abarcaba casi una década. Chaloner todavía confiaba en encontrar una contradicción, comprar un silencio o cambiar de bando en el último momento. Cuando comprendió que ya no podía hacerlo, escribió a Newton suplicándole que le salvara.
Así terminó el enfrentamiento entre dos hombres de inteligencia extraordinaria y principios opuestos: uno utilizaba su conocimiento del metal, los cuños y el papel para fabricar dinero falso; el otro aplicó la misma tenacidad que había dedicado a la ciencia para demostrarlo ante un tribunal.
Una moneda que estaba perdiendo la confianza de todos
Para entender el éxito de Chaloner hay que imaginar la Inglaterra de finales del siglo XVII. En los pagos convivían monedas de plata acuñadas a martillo muchos años antes con otras fabricadas mediante maquinaria. Las primeras presentaban bordes irregulares y podían ser recortadas poco a poco. El metal obtenido de numerosos recortes se fundía y vendía, mientras la moneda aligerada continuaba circulando por su valor nominal.
Las piezas mecanizadas, introducidas de forma regular desde 1662, eran más uniformes y llevaban un canto trabajado que hacía visible cualquier pérdida de metal. Aquella protección dificultaba el recorte, pero no eliminaba la falsificación: los delincuentes respondieron produciendo moldes, cuños y discos destinados a imitar las nuevas monedas.
La situación llegó a ser tan grave que el Parlamento aprobó el 13 de enero de 1696 la gran reforma conocida como la Gran Reacuñación. Las antiguas monedas de plata debían retirarse, fundirse y transformarse en nuevas piezas mecanizadas. Entre la ceca de Londres y los establecimientos temporales de Bristol, Chester, Exeter, Norwich y York se produjeron 6,8 millones de libras en moneda de plata.
Medio corona auténtico de Guillermo III, Bristol, 1696. Copia falsa contemporánea de un medio corona de 1696. No está atribuida a Chaloner.
Imágenes: Portable Antiquities Scheme. Pieza auténtica, CC BY 2.0; copia contemporánea, CC BY-SA 2.0. Pinchando sobre las imágenes se hacen más grandes.
La comparación anterior permite ver hasta qué punto el problema afectaba a la moneda real. La pieza falsa presenta un peso muy inferior al debido, una orientación incorrecta de los cuños y señales compatibles con un núcleo de metal menos valioso. Es una falsificación anónima de la misma época, no una obra identificada de Chaloner. Vincularla directamente con su taller sería atractivo, pero no estaría respaldado por la documentación.
De aprendiz de fabricante de clavos a caballero de Knightsbridge
No se conoce con certeza el año de nacimiento de William Chaloner. La documentación lo sitúa en Warwickshire, probablemente en la década de 1650, como hijo de un tejedor con pocos recursos. La principal narración contemporánea sobre su vida, Guzman Redivivus, fue publicada inmediatamente después de su ejecución y debe leerse con cautela: es un texto abiertamente hostil, escrito para presentar su destino como un castigo ejemplar.
Según esa obra, su padre lo envió como aprendiz a un fabricante de clavos de Birmingham. Allí habría conocido los rudimentos de los llamados Birmingham groats, imitaciones de monedas de cuatro peniques que aprovechaban la necesidad de cambio menudo. Tras abandonar el aprendizaje marchó a Londres, donde sobrevivió como vendedor ambulante, supuesto curandero y adivino antes de entrar en contacto con un artesano dedicado al lacado de objetos.
Ese oficio resultó decisivo. El lacado y la decoración metálica le permitieron familiarizarse con el dorado y con el comportamiento de distintos metales. Chaloner comprendió que una pieza de metal menos valioso, bien trabajada y recubierta para presentar una superficie dorada, podía confundirse durante el tiempo suficiente con una moneda de oro.
Los documentos recopilados años después por Newton describen una transformación espectacular. Hacia 1690 Chaloner era un artesano pobre, con la ropa manchada por su trabajo. Poco después vestía como un caballero, poseía vajilla de plata y vivía en una casa de Knightsbridge, entonces una zona apartada del centro de Londres. Su riqueza no procedía únicamente de fabricar dinero: había aprendido a construir redes en las que cada participante conocía solo una parte del negocio.
UNA AUSENCIA IMPORTANTE
No se conserva ningún retrato contemporáneo identificado de William Chaloner. Las imágenes que a veces aparecen asociadas a él en internet son ilustraciones modernas o personajes sin relación demostrada. Por ese motivo no se incluye aquí un rostro inventado.
Así funcionaba la organización de Chaloner
Chaloner no necesitaba mantener una gran fábrica en un único lugar. Su estructura era más difícil de descubrir porque se apoyaba en especialistas y cambiaba de escenario. Los testimonios conservados mencionan al orfebre Patrick Coffey, al grabador Thomas Taylor, a Joseph Gravener y al matrimonio formado por Thomas y Elizabeth Holloway, además de numerosos intermediarios ocasionales.
La documentación atribuye al grupo la producción de pistolas francesas y guineas inglesas. Las pistolas eran monedas de oro extranjeras que circulaban por su valor metálico y resultaban familiares en el comercio. Las guineas, introducidas en Inglaterra durante el reinado de Carlos II, constituían una pieza de gran valor y ofrecían un beneficio mucho mayor que la falsificación de pequeños divisores de plata.
El proceso se dividía en varias fases. Era necesario disponer de cuños con los diseños y leyendas, preparar los discos, aplicar el revestimiento que les daba apariencia de oro y, finalmente, introducir las piezas en el comercio. Los declarantes no siempre coincidieron sobre quién realizaba cada trabajo. Algunos atribuyeron los cuños a Taylor; otros aseguraron que Chaloner sabía retocarlos o terminarlos. Esa posible capacidad para intervenir en varias fases explica por qué sus asociados lo consideraban algo más que un simple organizador.
La parte más delicada comenzaba cuando la moneda salía del taller. Los falsificadores importantes procuraban no gastarla personalmente. La cedían con descuento a distribuidores, quienes a su vez recurrían a otras personas para realizar compras, cambiarla o trasladarla fuera de Londres. Cada eslabón obtenía una parte del beneficio y alejaba al fabricante del momento en que la pieza podía ser rechazada.
Una declaración tomada por Newton describe falsas guineas cuyo dorado se desgastó después de circular. Otra recuerda que los intermediarios pagaban por las falsificaciones bastante menos de su valor facial y las colocaban después como si fueran auténticas. El margen compensaba el riesgo, mientras que las monedas devueltas podían recibir un nuevo recubrimiento y regresar al circuito.
El expediente redactado por Newton llegó a atribuir a Chaloner 17.000 pistolas y gran cantidad de guineas. La cifra procedía de testimonios de cómplices y no puede comprobarse mediante monedas conservadas, por lo que debe entenderse como parte de la acusación. Incluso rebajando esa estimación, la diversidad de testigos, talleres y distribuidores revela una actividad continuada, no un experimento aislado.
El falsificador que también atacó al dinero de papel
Chaloner comprendió muy pronto que el futuro del fraude no estaba únicamente en el metal. El Banco de Inglaterra había sido fundado en 1694 y al año siguiente comenzó a utilizar nuevos billetes de 100 libras impresos sobre papel parcialmente jaspeado, una característica pensada para dificultar la reproducción.
La primera falsificación conocida de aquellos billetes fue detectada el 14 de agosto de 1695. La investigación siguió la pista del papel hasta un impresor que lo había jaspeado para Chaloner sin conocer necesariamente su destino. Acorralado, el falsificador volvió a emplear su recurso favorito: entregó los billetes que conservaba, colaboró con el Banco y señaló a otros implicados.
El episodio puso de manifiesto una sorprendente laguna. La legislación protegía severamente la moneda metálica del rey, pero la falsificación de los nuevos documentos bancarios todavía no estaba definida con la misma claridad; la normativa se reforzaría poco después. Chaloner consiguió evitar el proceso y, en otra investigación relacionada con documentos sustraídos del fondo londinense para huérfanos, llegó a recibir 200 libras del Banco por facilitar información.
Su método no consistía únicamente en fabricar falsificaciones. Primero participaba o se acercaba al fraude; cuando aparecía el peligro, entregaba una parte de la trama a las autoridades y se presentaba como colaborador. Los investigadores obtenían nombres y pruebas, pero Chaloner eliminaba competidores, cobraba recompensas y adquiría una reputación pública de experto contra el delito.
Su golpe más audaz: presentarse como salvador de la Royal Mint
La maniobra alcanzó su punto culminante cuando Chaloner comenzó a publicar propuestas para mejorar la moneda. Explicaba las debilidades de la acuñación, reclamaba un mayor control sobre herramientas y grabadores y defendía diseños con relieves y cantos más difíciles de reproducir. Buena parte de sus observaciones eran técnicamente razonables porque procedían de la experiencia directa que nunca confesaba.
Entre 1697 y 1698 compareció ante comités parlamentarios y realizó demostraciones sobre la facilidad con la que podían alterarse o imitarse las monedas mecanizadas. Su objetivo final parece haber sido obtener un puesto de supervisión que le permitiera entrar en la ceca, controlar información y quizá acceder a instrumental oficial. Al no conseguirlo, elevó el tono y acusó a empleados de la Royal Mint de incompetencia, corrupción y connivencia con falsificadores.
La Torre de Londres en el siglo XVII. Dentro de su recinto funcionaba la Royal Mint a la que Chaloner pretendía incorporarse.
Grabado de Wenceslaus Hollar. Cleveland Museum of Art, CC0, vía Wikimedia Commons. Pinchando sobre la imagen se hace más grande.
Atacar la reputación de la ceca podía haber intimidado a un funcionario convencional. Isaac Newton, sin embargo, protegía con enorme celo tanto la precisión de las monedas como su propia integridad. Chaloner había conseguido llamar la atención del único hombre que no se conformaría con expulsarlo de los alrededores de la Torre.
Newton cambia el telescopio por los interrogatorios
Isaac Newton en 1689, pocos años antes de hacerse cargo de la persecución de falsificadores.
Newton fue nombrado Warden de la Royal Mint en la primavera de 1696 y comenzó a trabajar en la Torre de Londres en abril. Este detalle suele contarse mal: durante el enfrentamiento con Chaloner todavía no era Master of the Mint. Accedió a ese segundo cargo, más lucrativo y relacionado directamente con la producción, el 25 de diciembre de 1699, nueve meses después de la ejecución del falsificador.
La función de Warden incluía la defensa legal de la moneda. Newton podía haberla delegado, como habían hecho otros titulares, pero se involucró personalmente. La documentación conservada por el Royal Mint Museum confirma que interrogaba a delincuentes e informadores, estudiaba las declaraciones y preparaba informes de su puño y letra.
El primer intento serio contra Chaloner no salió como esperaba. Para demostrar la relación del acusado con una operación de falsificación establecida en Egham, Newton necesitaba el testimonio de Thomas Holloway. Desde la prisión, Chaloner consiguió que un intermediario ofreciera 20 libras para que Holloway huyera con su familia a Escocia. Sin el testigo principal, la acusación perdió fuerza y Chaloner recuperó la libertad.
Aquella victoria fue probablemente su mayor error. Chaloner interpretó la retirada como una nueva prueba de que podía escapar siempre. Newton, en cambio, comprendió que no bastaba con demostrar un episodio: debía reconstruir toda la organización y reunir suficientes voces para que la desaparición o retractación de una sola persona no derrumbara el caso.
El expediente que cerró todas las salidas
Durante 1698 y los primeros meses de 1699 Newton reunió declaraciones de grabadores, fundidores, distribuidores, familiares y antiguos socios de Chaloner. Muchos estaban presos o tenían razones para vengarse, por lo que sus palabras no podían aceptarse sin contraste. La fortaleza del expediente procedía de la coincidencia entre testimonios obtenidos en fechas diferentes.
Katherine Matthews declaró haber recibido guineas falsas de plata dorada y explicó que algunas regresaron cuando se desgastó el recubrimiento. Nathaniel Peck habló de los cuños para pistolas francesas y de la distribución de grandes cantidades. Katherine Carter relacionó a Chaloner con cuños, chelines falsos y una plancha para los billetes de la lotería del impuesto sobre la malta. Mary Ball admitió haber puesto en circulación varios chelines. Elizabeth Holloway relató el pago destinado a hacer desaparecer a su marido.
Newton ordenó ese material en un documento conocido como Chaloner’s Case. No era una investigación científica en sentido moderno, pero revela un método reconocible: cronología, identificación de funciones, comparación de versiones y búsqueda de corroboración independiente.
El 3 de marzo de 1699 Chaloner compareció en las sesiones del Old Bailey acusado de alta traición por falsificación de moneda. Intentó aplazar el juicio alegando que había perdido la razón; después negó los cargos, atacó la credibilidad de los declarantes y discutió que algunos de los hechos pudieran juzgarse en Middlesex. El tribunal rechazó sus objeciones.
La acusación presentó una sucesión de personas capaces de cubrir distintos momentos de su carrera. Unas lo situaban junto a cuños y monedas; otras habían recibido piezas de sus manos; varias describían intentos de silenciar o apartar a posibles testigos. El jurado lo declaró culpable de alta traición y al día siguiente recibió la sentencia de muerte.
«Nadie puede salvarme salvo usted»
El hombre que había denunciado a impresores, falsificadores y antiguos socios trató de presentarse entonces como víctima de todos ellos. Desde Newgate escribió varias cartas en las que acusaba a los testigos de perjurio, insistía en su enfermedad y afirmaba que estaba siendo asesinado bajo apariencia de justicia.
«Querido señor, nadie puede salvarme salvo usted. Dios mío, seré asesinado si usted no me salva».
Esas palabras formaban parte de su última súplica a Isaac Newton. La carta todavía se conserva entre los documentos de la Royal Mint y su transcripción está disponible en el Newton Project. Newton no intervino para detener la ejecución.
El 22 de marzo de 1699 Chaloner fue conducido desde Newgate hasta Tyburn y ahorcado. La fecha aparece en la portada de la biografía publicada aquel mismo año, una fuente partidista pero muy cercana a los acontecimientos. La falsificación de la moneda del rey se consideraba alta traición: no era entendida simplemente como un perjuicio económico a quien recibía una pieza falsa, sino como un ataque directo a la autoridad de la Corona.
Representación posterior de una ejecución en Tyburn, el lugar donde murió William Chaloner en 1699. La escena no representa su ejecución.
Producción atribuida de pistolas francesas y guineas inglesas.
1695
Falsificación de los nuevos billetes de 100 libras del Banco de Inglaterra.
Abril de 1696
Newton comienza a ejercer como Warden de la Royal Mint.
1697-1698
Chaloner comparece ante comités y acusa a la ceca de corrupción e incompetencia.
1698-1699
Newton reúne las declaraciones que forman el expediente definitivo.
3 de marzo de 1699
Juicio y veredicto de culpabilidad por alta traición.
22 de marzo de 1699
Ejecución de William Chaloner en Tyburn.
El falsificador que convirtió a Newton en detective
Chaloner no fue necesariamente el artesano más perfecto de su tiempo, pero sí uno de los delincuentes monetarios más completos. Trabajó con monedas de oro y plata, pasó al naciente papel bancario, participó en la alteración de documentos y utilizó la delación como una prolongación de su negocio. Su mayor talento consistió en comprender que la confianza pública podía falsificarse igual que una guinea.
Newton acabó con él porque dejó de perseguir únicamente monedas y empezó a perseguir relaciones. Los cuños podían ocultarse y el metal podía fundirse, pero cada distribuidor, cada pago y cada traición dejaban una persona capaz de hablar. El científico convirtió esas declaraciones dispersas en una historia coherente que un jurado pudo seguir.
Nueve meses después de la muerte de Chaloner, Newton fue nombrado Master of the Mint. Permaneció ligado a la institución hasta su fallecimiento en 1727. Su adversario no consiguió entrar en la Royal Mint, pero logró que el mayor científico de su tiempo mostrara otra faceta: la de investigador implacable de quienes intentaban fabricar dinero al margen de ella.
Una sucesión de líneas en zigzag ocupa toda la superficie. A primera vista parece una composición geométrica perfectamente ordenada, pero algo comienza a alterar su ritmo: las líneas se curvan, pierden su regularidad y terminan convirtiéndose en las rayas de un tigre que emerge desde el interior de la moneda.
Así se presenta Tiger, la nueva emisión de Power Coin para 2026 y la tercera entrega de la serie Camouflage of Nature. La pieza ha sido acuñada en 3 onzas de plata, emplea alto relieve Smartminting® y cuenta con una tirada limitada a solo 499 ejemplares para todo el mundo.
La colección mantiene de este modo la idea que la hizo reconocible desde su primera moneda: el animal no se coloca simplemente sobre un fondo. Es su propia presencia la que deforma el patrón y transforma la geometría en naturaleza.
Tiger, tercera entrega de la serie Camouflage of Nature. Imagen: Power Coin.
Un tigre que no está sobre el patrón: nace de él
El reverso se construye a partir de centenares de trazos negros y plateados dispuestos en forma de chevrón. En la zona superior conservan una regularidad casi hipnótica; al aproximarse al centro empiezan a quebrarse y dan paso a la cabeza y el cuerpo de un tigre blanco visto de frente.
La figura parece avanzar desde el fondo de la pieza. Sus rayas se confunden con los zigzags que la rodean y, bajo el animal, el dibujo se hunde y se estira hasta formar una especie de rastro cóncavo. El efecto recuerda al modo en que el pelaje rayado descompone la silueta del tigre entre la vegetación: lo que debería delatar su presencia es precisamente lo que le permite desaparecer.
La fecha 2026 aparece discretamente en la parte inferior. Todo lo demás queda subordinado al juego óptico, sin una orla tradicional que interrumpa la continuidad del diseño.
La vista oblicua permite apreciar la profundidad alcanzada en el cuerpo del tigre. Imagen: Power Coin.
Del dibujo plano a una superficie escultórica
Buena parte de la fuerza visual de Tiger procede del contraste entre dos lenguajes distintos. Las líneas sugieren una imagen gráfica y plana, mientras que el felino se eleva con un volumen muy acusado. La tecnología Smartminting® High Relief permite desarrollar esa profundidad dentro de un diámetro de 45 milímetros, haciendo que la figura parezca abrirse paso a través de la plata.
El acabado Proof refuerza la separación entre las superficies pulidas, los trazos oscuros y el modelado del animal. Por eso la percepción de la moneda cambia según la inclinación y la incidencia de la luz: de frente domina la ilusión óptica; en perspectiva aparece su dimensión escultórica.
Un anverso que reúne los patrones de la colección
El anverso conserva el lenguaje visual común de Camouflage of Nature. Diferentes formas inspiradas en manchas, rayas y texturas animales se transforman gradualmente en motivos geométricos, como un resumen de la idea que da sentido a toda la serie.
En el centro figura el escudo de las Islas Cook, rodeado por las leyendas CAMOUFLAGE OF NATURE, COOK ISLAND y 20 DOLLARS. Entre los patrones se integra también, de manera discreta, el logotipo de Power Coin. El cambio de emisor constituye una diferencia respecto a Zebra y Leopard, que fueron emitidas por la República de Palau.
Anverso de Tiger, con el escudo y el valor facial de 20 dólares de las Islas Cook. Imagen: Power Coin.
Tiger en movimiento
Las fotografías muestran el concepto, pero es al girar la moneda cuando mejor se entiende la combinación de relieve, reflejos y líneas quebradas. El vídeo oficial permite observar cómo la silueta del tigre aparece y desaparece dentro del patrón según cambia el ángulo de visión.
Características de la moneda Tiger 2026
País emisor
Islas Cook
Año
2026
Valor facial
20 dólares
Metal
Plata 999,9 milésimas
Peso
93,3 g (3 onzas)
Diámetro
45 mm
Calidad
Proof
Técnica
Smartminting® High Relief
Tirada
499 unidades
Presentación
Estuche y certificado de autenticidad
Presentación de la moneda en su estuche, junto con el certificado de autenticidad. Imagen: Power Coin.
De las líneas de Zebra a las manchas de Leopard
La serie Camouflage of Nature nació en 2023 con Zebra. Su reverso estaba formado por líneas horizontales negras y plateadas que se hundían al encontrarse con una cebra vista desde arriba. Las rayas del animal se confundían con el fondo y creaban una ilusión de movimiento sin necesidad de incorporar color.
Zebra, Palau 2023: la primera entrega convirtió las rayas en una ilusión de profundidad. Imagen: Power Coin.
Un año después llegó Leopard. La segunda moneda sustituyó las líneas por una trama de manchas que parece envolver la superficie, mientras el felino, enroscado sobre sí mismo, altera el tamaño y la dirección de los puntos. El uso selectivo del color hizo que el animal destacara con más claridad, aunque sin separarse visualmente del patrón que lo rodea.
Leopard, Palau 2024: las manchas sustituyeron a las líneas como recurso de camuflaje. Imagen: Power Coin.
Las dos primeras entregas comparten con Tiger el peso de 3 onzas, el diámetro de 45 milímetros, la calidad Proof, el alto relieve Smartminting® y una tirada de 499 unidades. Tanto Zebra como Leopard contaron además con ediciones especiales doradas de 5 onzas, también limitadas a 499 piezas.
Tras la pausa de 2025, la nueva moneda recupera la oposición en blanco y negro de la primera entrega, pero sustituye las líneas horizontales por zigzags y lleva el relieve a una composición mucho más frontal. De este modo, las tres piezas mantienen una identidad común sin repetir exactamente el mismo recurso visual.
Tiger ya puede consultarse en la tienda de Power Coin
En su ficha se encuentran el precio actualizado, la disponibilidad y las condiciones de compra.
Estonia ya ha elegido el diseño de una de sus monedas conmemorativas de 2 euros de 2027. La pieza estará dedicada a Hiiumaa y tendrá como gran protagonista al faro de Kõpu, una construcción que lleva cerca de cinco siglos orientando a los navegantes en el mar Báltico.
La emisión abrirá una nueva serie del Banco de Estonia dedicada a los condados del país. No será, además, una pieza reservada a las presentaciones para coleccionistas: se acuñará un millón de ejemplares y las monedas se introducirán en la circulación a través del comercio.
El faro de Kõpu, convertido en símbolo de Hiiumaa
El Consejo de Supervisión del Banco de Estonia ha proclamado ganador el proyecto titulado «Dageida», obra de Kaupo Kangro. El nombre elegido por el autor remite a la antigua denominación con la que la isla apareció documentada en el siglo XIII.
Diseño ganador de la moneda de 2 euros dedicada a Hiiumaa. Imagen: Banco de Estonia.
A Las pocas horas de publicar la imagen de arriba, el Banco de Estonia ha puesto una nueva imagen de la moneda. Es la que podéis ver abajo.
El faro de Kõpu ocupa el lado izquierdo del núcleo de la moneda, mientras sus haces de luz se abren sobre el horizonte. Según explica el banco central, las líneas luminosas evocan las franjas de las faldas del traje tradicional de Hiiumaa. El mar completa una composición que vincula la larga historia marítima de la isla con uno de sus elementos culturales más reconocibles.
A la derecha aparecen el nombre «HIIUMAA», el escudo del condado y las coordenadas 58° 53′ 3″ N, 22° 38′ 40″ E. La indicación del país emisor y el año figuran en la forma «EESTI 2027», mientras las doce estrellas de la bandera europea ocupan el anillo exterior.
El faro representado se alza en el punto más elevado de la península de Kõpu. Su existencia está documentada al menos desde 1531, aunque en sus primeros tiempos funcionaba como señal diurna y no como faro iluminado. Hoy está considerado uno de los faros en servicio más antiguos del mundo y se ha convertido en el principal emblema arquitectónico de Hiiumaa.
La primera moneda de una nueva serie
Con esta emisión, el Banco de Estonia estrenará en 2027 su serie «Condados de Estonia», concebida para mostrar la diversidad de las distintas regiones y sus particularidades culturales. La elección de Hiiumaa como punto de partida dirige la mirada hacia el condado más pequeño del país, formado por la segunda isla más grande de Estonia y otros islotes cercanos.
La naturaleza, el aislamiento y la relación con el mar definen buena parte de su identidad. El faro de Kõpu permite reunir esas características en una sola imagen y proporciona a la primera entrega de la colección un motivo reconocible incluso para quienes no conocen la isla.
Un diseñador conocido en los 2 euros de Estonia
Kaupo Kangro no es un nombre nuevo en la numismática estonia. También fue el autor de las monedas de 2 euros dedicadas a la golondrina común, ave nacional del país, emitida en 2023, y al aciano, su flor nacional, puesta en circulación en 2024. Ambas contaron igualmente con una tirada de un millón de ejemplares.
En el concurso para la moneda de Hiiumaa, el segundo premio correspondió al proyecto «Dagö», de Heino Prunsvelt, y el tercero a «Silmapiir» —«Horizonte»—, de Svetlin Georgiev Balezdrov. El Banco de Estonia no ha hecho públicas las imágenes de estas dos propuestas.
Datos de la moneda
Concepto
Información
País
Estonia
Año
2027
Valor facial
2 euros
Motivo
Hiiumaa y el faro de Kõpu
Serie
Condados de Estonia
Diseñador
Kaupo Kangro
Tirada
1.000.000 de monedas
Fecha de emisión
Por anunciar, durante 2027
Diámetro
25,75 mm
Peso
8,5 g
La moneda tendrá curso legal en toda la zona euro. Por ahora no se han comunicado la fecha exacta de emisión, la ceca encargada de acuñarla ni las posibles presentaciones destinadas a coleccionistas.
El Banco de Estonia advierte también de que la imagen difundida corresponde al diseño ganador. La adaptación al proceso industrial puede obligar a introducir pequeños cambios antes de que se apruebe y acuñe la versión definitiva.
La nueva moneda alemana de 50 euros de oro incorpora una característica imposible de apreciar a simple vista. Su relieve integra una codificación casi invisible que puede leerse con la cámara de un teléfono móvil para verificar la autenticidad de la pieza.
No se trata de un chip, una etiqueta NFC ni un elemento añadido después de la acuñación. La denominada firma de relieve AuVerIn nace durante el propio proceso de fabricación y convierte la moneda en la llave de acceso a su certificado digital.
La pieza, emitida por Alemania el 10 de agosto de 2026 bajo el nombre de «Gestaltung» —Diseño—, es una moneda de colección de 50 euros, acuñada en oro de 999,9 milésimas, con un peso de un cuarto de onza y una tirada máxima de 33.100 unidades. Pero su interés va más allá del metal precioso o del motivo representado: forma parte de la primera generación de monedas alemanas dotadas de una identidad digital incorporada al propio relieve.
Moneda alemana de 50 euros de oro «Gestaltung» 2026. Imagen: Ministerio Federal de Finanzas de Alemania / BVA. Diseño: Bastian Prillwitz. Fotografía: Hans-Joachim Wuthenow.
Una firma escondida dentro de la moneda
AuVerIn es el acrónimo de Authentication, Verification and Information: autenticación, verificación e información. La tecnología, desarrollada y patentada en Alemania, introduce una codificación prácticamente invisible dentro del diseño de la moneda.
El Ministerio Federal de Finanzas alemán subraya que no existe ningún componente electrónico dentro de la pieza. La firma no es una capa superficial, un adhesivo, un microchip o una antena NFC, sino una parte natural de la acuñación.
Para leerla, el propietario debe utilizar la aplicación gratuita de AuVerIn y enfocar la moneda con la cámara de su teléfono. El programa reconoce la codificación y conduce al certificado digital de autenticidad o a los contenidos que el emisor haya asociado a esa emisión.
El sistema aporta una ventaja especialmente relevante en las monedas de oro: un certificado de papel puede perderse, separarse de la pieza o ser copiado. La firma de relieve, en cambio, permanece físicamente unida a la moneda.
AuVerIn conecta la moneda física con un certificado de autenticidad y otros contenidos digitales mediante la cámara de un teléfono. Imagen: Münze Deutschland.
Cómo comprueba la moneda su autenticidad
La aplicación analiza el relieve codificado y comprueba que corresponda a una emisión registrada con AuVerIn. De este modo, la propia moneda actúa como llave para consultar el certificado digital que tiene asignado.
Según explica Münze Deutschland, la utilización no requiere abrir una cuenta, identificarse o crear un perfil. Tampoco se registra el lugar o el momento en el que se realiza la consulta. La aplicación está preparada para dispositivos móviles actuales con iOS y Android, pero no para ordenadores o navegadores convencionales.
Una vez instalada, la aplicación puede utilizarse también sin conexión. Los certificados y contenidos asociados quedan almacenados de forma cifrada en el propio teléfono.
Esto no convierte a la moneda en un dispositivo electrónico ni en un activo digital. La pieza continúa siendo un objeto completamente analógico: la tecnología utiliza su relieve como un patrón físico que puede reconocer el software.
Demostración del escaneo con AuVerIn. La moneda utilizada en esta imagen explicativa es «Die Judenbuche», no la moneda «Gestaltung». Imagen: Münze Deutschland.
«Gestaltung»: el diseño convertido en motivo
La nueva moneda pertenece a la serie alemana «Deutsches Handwerk» —Artesanía alemana—, creada para reconocer la diversidad de los oficios y su importancia económica, cultural y social.
«Gestaltung» está dedicada a aquellos trabajos en los que el conocimiento del material, la función y la estética se combinan para crear objetos y servicios. El término alemán puede traducirse como diseño, configuración o creación formal, aunque su significado abarca también el proceso de dar forma a una idea.
El diseño es obra del artista berlinés Bastian Prillwitz. En la cara dedicada al motivo, herramientas y productos elaborados artesanalmente ocupan prácticamente toda la superficie. Las letras que forman la palabra GESTALTUNG aparecen integradas en una estructura semejante a una pared construida con pequeños cubos o piezas de un puzle.
Entre los elementos pueden reconocerse un martillo, unas gafas, una silla, una estructura arquitectónica y distintos instrumentos u objetos de trabajo. La composición obliga a recorrer visualmente la moneda para descubrirlos y pretende mostrar que el diseño no pertenece a un único oficio. También aparece, de manera discreta, una referencia al llamado Handwerksdaumen —«pulgar del oficio»—, que relaciona los objetos representados con las personas que los crean.
La cara del valor presenta una interpretación caligráfica del águila federal. A su alrededor figuran la inscripción BUNDESREPUBLIK DEUTSCHLAND, el facial de 50 euros, el año 2026 y las doce estrellas europeas. También aparece la marca correspondiente a una de las cinco cecas alemanas: Berlín, Múnich, Stuttgart, Karlsruhe o Hamburgo.
La cuarta moneda de una serie de cinco
«Gestaltung» es la cuarta entrega de una colección anual iniciada en 2023 y prevista hasta 2027. Las emisiones anteriores estuvieron dedicadas a Alimentación, en 2023; Movilidad, en 2024; y Salud, en 2025.
Todas comparten las principales características de la serie: facial de 50 euros, un cuarto de onza de oro puro, 22 milímetros de diámetro y acuñación en las cinco cecas estatales de Alemania.
La diferencia técnica de la moneda de 2026 se encuentra en la incorporación de AuVerIn. La tirada máxima, además, se ha reducido a 33.100 ejemplares, frente a los 55.000 previstos para la entrega de 2025.
Características de la moneda
País
Alemania
Año
2026
Valor facial
50 euros
Motivo
«Gestaltung» —Diseño—
Serie
«Deutsches Handwerk» —Artesanía alemana—
Metal
Oro de 999,9 milésimas
Peso
7,78 gramos —1/4 de onza troy—
Diámetro
22 milímetros
Calidad
Stempelglanz —brillante sin circular—
Canto
Estriado
Diseñador
Bastian Prillwitz
Cecas
Berlín A, Múnich D, Stuttgart F, Karlsruhe G y Hamburgo J
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