De los códigos QR a los microchips: la numismática moderna en los Coin of the Year

En 2011, los Países Bajos emitieron una moneda con un código QR que podía escanearse. Trece años después, Francia insertó un microchip en una pieza de plata para vincularla a un certificado digital. Entre ambas aparecieron monedas que brillan en la oscuridad, incorporan polímeros, reproducen micromosaicos, contienen fragmentos de meteorito o abandonan incluso la forma plana.

No son casos aislados ni simples rarezas comerciales. Todas las piezas que vamos a ver fueron reconocidas en la categoría Most Innovative Coin de los Coin of the Year (COTY), uno de los certámenes internacionales más conocidos de la industria numismática.

Este recorrido no pretende afirmar que todas estas emisiones tengan que gustar a todos los coleccionistas. Sí permite sostener algo más preciso: la numismática moderna ha dejado de ocupar un espacio marginal y recibe desde hace años el reconocimiento de jurados formados por profesionales del sector.

Qué son los premios Coin of the Year

Los COTY comenzaron en 1984 bajo el impulso de World Coin News. En la actualidad, un comité selecciona cien finalistas —diez por cada una de las diez categorías— y un jurado internacional elige después a las ganadoras. Entre sus integrantes hay especialistas numismáticos, responsables de cecas y bancos centrales, conservadores, diseñadores, periodistas y autores.

La categoría Most Innovative Coin se incorporó en 1990 para reconocer avances en materiales, formas, grosor, procesos de acuñación y otros recursos que amplían las posibilidades físicas o funcionales de una moneda. En la edición de 2025, la última resuelta al preparar este artículo, las cien finalistas procedían de una selección inicial de unas 550 piezas.

Por tanto, el premio no mide ventas, revalorización ni popularidad entre el público. Lo que reconoce es innovación numismática valorada por un jurado internacional. Esa diferencia será importante al interpretar el palmarés.

Las monedas más innovadoras premiadas entre 2013 y 2025

Premio Moneda y año de emisión Innovación reconocida
2013 Países Bajos
5 euros, centenario del edificio de la Ceca (2011)
Código QR escaneable
2014 Canadá
25 centavos, Pachyrhinosaurus lakustai (2012)
Esqueleto fotoluminiscente
2015 Mongolia
500 tögrög, Lobo de Mongolia (2013)
Silueta calada integrada en el diseño
2016 Estados Unidos
Medio dólar, Salón de la Fama del Béisbol (2014)
Cospel curvo: guante cóncavo y pelota convexa
2017 Islas Cook
2 dólares, Space-Time Continuum (2015)
Forma de embudo y esfera magnética
2018 Alemania
5 euros, Planeta Tierra (2016)
Anillo translúcido de polímero azul
2019 Palaos
20 dólares, El nacimiento de Venus (2017)
Micromosaico compuesto por miles de teselas
2020 Lituania
Conjunto de 5, 10, 20 y 50 euros, centenario de la restauración de la independencia (2018)
Cuatro monedas ensamblables en una composición única
2021 Islas Cook
20 dólares, cráter de Chicxulub (2019)
Relieve extremo, vidrio y fragmento de meteorito
2022 Barbados
5 dólares, Blue Marble (2020)
Moneda esférica con esmalte translúcido
2023* Austria
20 euros, La Vía Láctea (2021)
Superficies cóncava y convexa con perfil en S
2023* Canadá
50 dólares, Canadian Ghost Ship (2022)
Imagen oculta que aparece con luz negra
2024 Francia
200 euros, Macaron Pierre Hermé (2023)
Moneda de oro con forma tridimensional de macaron
2025 Francia
25 euros, Notre-Dame – Microchip (2024)
Microchip NFC y certificado digital transferible

* Por qué aparecen dos ganadoras en 2023: durante aquel año se cerró primero el ciclo correspondiente a las monedas fechadas en 2021 y, meses después, el certamen celebró su 40.ª edición con las piezas de 2022, al trasladar la entrega a la World’s Fair of Money de la American Numismatic Association.

El primer salto: del código QR al polímero

La moneda neerlandesa de 2011 fue pionera al convertir una parte del diseño en una puerta de acceso digital. Su QR remitía a contenido en internet y demostró que una moneda podía comunicar más información de la que cabía en sus dos caras. El recurso puede parecer habitual hoy, pero en aquel momento rompía una frontera clara entre objeto físico y entorno digital.

Países Bajos, 5 euros de 2011: la primera moneda de curso legal con un código QR escaneable. Imagen: Royal Dutch Mint, reproducida por CoinsWeekly.

Después llegaron la fotoluminiscencia del dinosaurio canadiense, el recorte del lobo mongol y la curvatura del medio dólar estadounidense dedicado al béisbol. Esta última pieza, además de ganar en innovación, fue elegida Coin of the Year absoluta en 2016. La innovación ya no era un adorno aplicado sobre una superficie convencional: empezaba a modificar el propio cospel.

Alemania dio otro paso decisivo con Planeta Tierra. Su anillo azul, translúcido y acuñable separaba el núcleo del aro exterior. El recurso no quedó en un experimento aislado: originó nuevas series alemanas con polímeros de distintos colores y mostró que una solución técnica novedosa podía trasladarse a tiradas de millones de ejemplares.

La moneda alemana Planeta Tierra incorporó en 2016 un anillo translúcido de polímero azul. Imagen: Deutsche Bundesbank / Nils Thies.

Power Coin y la entrada del micromosaico en el palmarés

La ganadora de 2019 merece una atención particular. El nacimiento de Venus, una moneda de 20 dólares de Palaos fechada en 2017, trasladó el rostro pintado por Botticelli a una superficie compuesta por más de 5.000 pequeñas teselas. La técnica no se limitaba a colorear la plata: recreaba la lógica visual de un mosaico y conservaba su textura al acercarse a la pieza.

El proyecto fue iniciado por Antonello Galletta, director de Power Coin, y desarrollado con la participación de CIT Coin Invest y B.H. Mayer. Power Coin, empresa patrocinadora de Numismática Visual, recibió el trofeo de la categoría durante la ceremonia de 2019. Su inclusión en este recorrido responde a un dato objetivo: El nacimiento de Venus figura oficialmente como la moneda más innovadora de aquel año.

El nacimiento de Venus, primera pieza de la serie Great Micromosaic Passion: 3 onzas de plata, valor facial de 20 dólares de Palaos y tirada de 499 unidades. Imagen: Power Coin.

El premio fue relevante también por lo que ocurrió después. El micromosaico no desapareció tras una única emisión, sino que se convirtió en una serie continuada y abrió una vía para trasladar obras de arte a monedas de gran formato mediante un lenguaje distinto al de la simple impresión en color.

Cuando la moneda deja de ser una superficie plana

Las ganadoras de los años siguientes llevaron la experimentación hacia el volumen. Lituania creó un conjunto de cuatro monedas que podía ensamblarse para formar una sola composición. Las Islas Cook reprodujeron el cráter de Chicxulub mediante un relieve extraordinariamente profundo, una inserción de vidrio y un fragmento del meteorito Allende. Barbados convirtió su Blue Marble en un globo de tres onzas de plata, con los continentes elevados sobre mares de esmalte azul translúcido.

El cráter de Chicxulub se representó mediante un relieve muy profundo, vidrio y un fragmento de meteorito. Imagen: NumisCollect.

Estas piezas se acercan por momentos a la escultura o al objeto artístico, pero mantienen elementos monetarios inequívocos: un país o autoridad emisora, un valor facial y la condición legal establecida para la emisión. Que hayan sido concebidas para coleccionistas y no para circular diariamente no las convierte en monedas de pago cotidiano, pero tampoco las deja fuera de la producción monetaria oficial.

2023: dos premiadas y dos formas de revelar una imagen

La Vía Láctea austriaca y el Canadian Ghost Ship canadiense recibieron el mismo título durante dos ciclos consecutivos resueltos en 2023. La primera adopta una sección cóncava y otra convexa para sugerir el perfil de nuestra galaxia. Vista lateralmente, la pieza forma una S; observada de frente, la coloración refuerza la sensación de profundidad.

Canadá eligió otro camino. En condiciones normales, el reverso muestra una escena costera bajo un cielo tormentoso. Al iluminarla con luz negra aparece el barco fantasma envuelto en llamas. El diseño posee así dos lecturas físicas, sin recurrir a una pantalla ni a realidad aumentada.

La Vía Láctea, Austria, 2021. Imagen: Münze Österreich.
Canadian Ghost Ship, Canadá, 2022. La imagen oculta aparece bajo luz negra. Imagen: Royal Canadian Mint.

Del macaron de oro a la moneda conectada

Francia ganó las dos ediciones siguientes con propuestas muy diferentes. El Macaron Pierre Hermé de 2023 llevó la idea de moneda-objeto a su expresión más literal: una pieza de oro de 200 euros formada como uno de los dulces del célebre pastelero francés. No intenta imitar una moneda circular tradicional, sino explorar hasta dónde puede llegar una emisión oficial de colección.

Notre-Dame – Microchip, fechada en 2024, volvió a conectar el metal con el mundo digital. Su chip NFC permite asociar la moneda a un certificado de propiedad registrado mediante tecnología blockchain, transferirlo a otro propietario y acceder a contenidos específicos desde un teléfono móvil. El salto respecto al QR neerlandés es significativo: la moneda ya no solo dirige a una página, sino que incorpora una identidad digital vinculada a ese ejemplar.

El Macaron Pierre Hermé convirtió una moneda de oro en un objeto tridimensional. Imagen: Monnaie de Paris.
Notre-Dame – Microchip incorpora NFC y un certificado digital transferible. Imagen: Monnaie de Paris.

La innovación también ha ganado el premio absoluto

La categoría específica no es el único indicio. Algunas de estas monedas fueron elegidas además como la mejor pieza del certamen entre las diez ganadoras: el QR neerlandés en 2013, el medio dólar curvo de béisbol en 2016 y el Planeta Tierra alemán en 2018.

La tendencia continuó con el Agujero negro de Austria, vencedor absoluto del ciclo dedicado a las monedas de 2022. Su forma de embudo, cóncava en una cara y convexa en la otra, empleaba el relieve para representar la deformación del espacio-tiempo. En 2025 Austria volvió a ganar el título general con Supernova, una moneda cóncava y coloreada inspirada en la nebulosa del Cangrejo, que había vencido previamente en la categoría de moneda más artística.

Supernova, 20 euros de Austria fechados en 2024: ganadora artística y vencedora absoluta de los Coin of the Year 2025. Imagen: Münze Österreich.

Reconocimiento no significa unanimidad

El palmarés muestra una aceptación profesional continuada de la experimentación, pero sería un error convertirlo en una aprobación universal. Un coleccionista puede valorar más una moneda humilde ligada a un episodio histórico que una emisión moderna de gran formato. Son intereses distintos y no tienen por qué excluirse.

Tampoco todos los avances técnicos producen automáticamente una buena moneda. La calidad del diseño, la coherencia entre tema y recurso, el país emisor, la tirada, el precio de salida y la demanda real siguen siendo determinantes. Un microchip o un relieve extremo pueden enriquecer una idea o limitarse a llamar la atención; el premio reconoce una aportación innovadora concreta, no garantiza su futura revalorización.

Lo difícil de negar, después de revisar esta secuencia, es su continuidad. En poco más de una década, cecas públicas, bancos centrales y empresas especializadas han convertido materiales, volumen, luz y conectividad en nuevos elementos del lenguaje monetario. Los COTY no dictan qué debe coleccionar cada persona, pero sí documentan que esa evolución ya forma parte de la numismática internacional.

La historia sigue abierta. El COTY 100 de 2026 reúne cien monedas fechadas en 2025, procedentes de 41 países. Sus ganadoras todavía no habían sido anunciadas al cerrar este artículo. La próxima incorporación a esta lista mostrará si la frontera vuelve a desplazarse y en qué dirección.

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