Nuevos barcos serie monedas Historia de la Navegación

Hoy, 24 de junio de 2019, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre-Real Casa de la Moneda ha puesto a la venta cuatro nuevas monedas de la colección «Historia de la Navegación», que contará con un total de 20 piezas. Las cuatro primeras se emitieron en diciembre de 2018 y las doce restantes se están emitiendo a lo largo de este 2019.

La Real Casa de la Moneda decidió acuñar esta serie de monedas dedicada a rememorar la “Historia de la Navegación”, en la que se reproduce una selección de barcos que, por una u otra razón, han sido relevantes a lo largo de los tiempos. 

En esta nueva emisión, que es la cuarta y penúltima de la serie, encontramos a la Nao Victoria, la Birreme de Guerra Romana, la Fragata Acorazada Numancia y el Galeón Español del siglo XVII.

 

 Nao Victoria

Época: Siglo XVI 
Eslora: 25 m Manga: 7,5 m 
Propulsión: Vela 

La nao era un buque de alto bordo, descendiente de la carraca y fue el más utilizado por las naciones ibéricas en las navegaciones oceánicas de la época de los descubrimientos. Tenía un porte de 200 a 600 toneladas y la española en particular tenía una quilla doble que la manga, mientras que la eslora era el triple. Aparejaba velas cuadradas y, aunque ceñía poco al viento, viraba con facilidad por avante, tenía gran para soportar la artillería y la carga. 

Tradicionalmente se viene afirmando que la Victoria se construyó en Zarauz y que su nombre se debió a que fue en la iglesia sevillana de Santa María de la Victoria de Triana, donde Magallanes, navegante portugués al servicio de España, juró servir al rey Carlos I. Desplazaba unas 102 toneladas. Contaba con tres palos: trinquete y mayor con aparejo de cruz con gavias y mesana con vela latina. Debía armar unas 10 culebrinas y su tripulación era de 45 hombres. Tuvo un coste de 300.000 maravedíes. 

Hitos: La nao Victoria es uno de los barcos más famosos del mundo por haber sido protagonista de la primera circunnavegación del globo, una de las gestas más importantes de la Historia La Victoria era uno de los cinco barcos de la expedición de Magallanes, quien había convencido a Carlos I, que las islas de las especias estaban en el hemisferio español (Tratado de Tordesillas), a las que se podía llegar navegando hacia el oeste, buscando un paso a través del Nuevo Mundo. Los otros cuatro barcos fueron la Trinidad, la San Antonio, la Concepción y la Santiago. 

La armada salió de Sevilla el 10 de agosto de 1519 y el 31 de marzo siguiente llegó a la bahía de San Julián (Patagonia) donde invernó. En aquellas aguas hubo una rebelión contra Magallanes, que fue sofocada; la Santiago naufragó y la San Antonio desertó y regresó a España. 

Tras descubrir el Estrecho, atravesaron el inmenso océano que llamaron Pacífico. Llegaron a las Marianas y después a las Filipinas, donde murió Magallanes en una revuelta con los indígenas en Mactán. La Concepción fue incendiada por la escasez de tripulantes y en las islas Molucas se hizo cargo del mando Elcano, que navegando por el Indico y bordeando África por el cabo de Buena Esperanza llegó a Sanlúcar, a bordo de la Victoria, el 6 de septiembre de 1522, con 18 hombres, de los 234 que habían partido hacía tres años, completándose la primera vuelta al mundo. 

Después de la circunnavegación, la Victoria se vendió por 106.274 maravedíes y tras ser reparada navegó dos veces a Santo Domingo, perdiéndose en el segundo tornaviaje a España. 

En el anverso, en la zona central, se reproduce en colores un detalle de la obra titulada “Nao Victoria”, que se conserva en el Museo Naval de Madrid. En la parte superior izquierda, la leyenda NAO VICTORIA. En la parte inferior, la leyenda ESPAÑA y el año de acuñación 2019. 

Birreme de Guerra Romana

Época: Entre los siglos I a.C. y XV d.C. 
Eslora: Entre 24,4 m y 25 m Manga: Entre 5 y 5,5 m 
Propulsión: Mixta a remo y vela. 
Armamento: Catapultas y el de mano de los combatientes que la dotaban. 

La birreme, como el trirreme, la cuatrirreme, la quinquerreme son derivaciones de la galera, transformada en barco de guerra por Ramsés III, faraón egipcio y por los fenicios alrededor del año 800 a.C. El empleo bélico fue determinante en su evolución alargándose el casco y colocando dos niveles de remeros, 12 en cada nivel por banda, lo que hacía un total de 48; llamándose a tales barcos birremes. 

Además de a remo se movían a vela, pues tenían un mástil en el centro de la embarcación con una vela cuadrada. Construidas con maderas de abeto, ciprés y alerce, las birremes fueron las primeras en tener un espolón a proa, inicialmente de madera y luego metálico o forrado de bronce. También disponía de una pasarela o corredor central donde se situaban los arqueros y combatientes, protegidos por las empavesadas colocadas en ambas bandas de la nave. 

Se consiguió así un barco rápido, ágil, útil en tareas defensivas de la costa y de eficaz embestida, adquiriendo gran importancia en la etapa imperial romana. 

Armada como correspondía a un barco de guerra, la birreme presentaba novedades significativas, además de adoptar el denominado fuego griego (artilugios incendiarios), empleo de flechas y vasijas encendidas, emplearon catapultas que lanzaban proyectiles ardiendo, a veces de tal potencia y envergadura que era preciso montarlas sobre dos naves. Importante fue el arpax o arpajo, consistente en una catapulta emplazada en la cubierta de la nave que lanzaba a gran distancia un garfio con el que se enganchaba al barco enemigo y permitía atraerlo para abordarlo. También supuso una gran novedad el corvus o cuervo, de madera, una especie de puente levadizo, colocado verticalmente, de algo más de un metro de ancho y de hasta diez o más metros de largo, que en el extremo opuesto a la base tenía un gancho de hierro; al soltarlo y caer pesadamente se clavaba en el barco enemigo impidiéndole separarse y permitía su abordaje; como la base giraba sobre sí misma y daba una vuelta completa, el corvus se lanzaba en cualquier dirección. De esta forma podía capturarse al barco enemigo sin hundirlo (batalla de Milas, en Sicilia, en el 260 a. C.). 

Hitos: Especialmente destacable en la historia de la birreme son los éxitos de Octavio: Batalla de Nauloco (36 a.C. venció a Sexto Pompeyo), Batalla de Actium (31 a. C., venció a las flotas unidas de Marco Antonio y Cleopatra). La utilización de la birreme perduró largo tiempo, en el asalto y conquista de Bizancio por los turcos en 1453, en la flota otomana había en torno a 10 barcos de este tipo. 

En el anverso, en la zona central, se reproduce en colores un detalle de la obra titulada “Naves romanas. Birreme de guerra. Barco de comercio”, realizada por Rafael Monleón y Torres, que se conserva en el Museo Naval de Madrid. En la parte superior izquierda, la leyenda BIRREME DE GUERRA ROMANA. En la parte inferior, la leyenda ESPAÑA y el año de acuñación 2019. 

 

Fragata Acorazada Numancia

Época: Siglos XIX y XX 
Eslora: 96 m Manga: 17 m Calado: 8 m 
Propulsión: Vela y motor 
Armamento: Cañones y armamento portátil 

Esta fragata, cuyo nombre evoca la gesta de los habitantes celtíberos de Numancia frente a las legiones romanas, ha sido uno de los barcos más importantes en la Historia de la Armada. 

Construida en los astilleros de La Seyne, en Tolón, botada el 17 de noviembre de 1863 fue entregada en diciembre del año siguiente. 

Desplazaba 7.402 toneladas, con una potencia de máquinas de 1.000 CV, que propulsaba una hélice, con un andar de 12 nudos largos. Montaba tres palos con aparejo de fragata, para la navegación auxiliar a vela. Sobre su casco de madera de teca llevaba una protección de hierro de 13 cm de grosor que blindaba la fragata desde 2,3m bajo la línea de flotación hasta la cubierta principal. El armamento era moderno para su tiempo, con 34 cañones de 20cm/68 libras. La dotación era de 590 hombres y costó una verdadera fortuna de la época: 8.322.252 pesetas. En 1877 se convirtió en el primer buque de la Armada que contó con alumbrado eléctrico. En 1896 fue reconvertida en guardacostas acorazado, se le cambió la máquina, el armamento y se le suprimió el aparejo del velamen. 

Hitos: En 1865 la Numancia se incorporó a la Escuadra del Pacífico, enviada por el Gobierno ante la conducta hostil de Chile y Perú con los intereses españoles. 

El comandante de la Numancia, D. Casto Méndez Núñez, realizó una campaña enérgica y agresiva, que culminó con los bombardeos de Valparaíso y el Callao (2.5.1866). Concluida la guerra, parte de la escuadra regreso por el Cabo de Hornos, y el resto, incluida la Numancia, tras una escala en Filipinas por el cabo de Buena Esperanza, llegó a Cádiz el 20.9.1867. Fue el primer acorazado que dio la vuelta al mundo, un hito inmortalizado con el lema “In Ioricata navis quae primo terram circuivit” ante el asombro de los que afirmaban su incapacidad para las navegaciones oceánicas. En 1873, en Cartagena se unió a los cantonales, siendo el buque insignia de la flota insurrecta. Participó en el bombardeo de Alicante y en los combates de Portman. Su última acción de guerra fue en 1909 en Marruecos, efectuando bombardeos contra posiciones rifeñas del Barranco del Lobo. En agosto de 1911 algunos de los suboficiales y parte de la marinería participaron en la fallida sublevación de la Numancia en aguas de Tánger para derrocar la Monarquía y proclamar la República. 

Al decretarse la baja, tras servir de colegio de huérfanos, muchas voces se alzaron para conservarla como museo flotante. Finalmente, cuando era remolcada a Bilbao para el desguace, a la altura de Lisboa le sorprendió un fuerte temporal, que provocó su hundimiento el 17 de diciembre de 1916, tras 51 años de servicios a España. 

En el anverso, en la zona central, se reproduce en colores una imagen de la obra titulada “Marina militar moderna. Acorazados. Fragata española Numancia”, que se conserva en el Museo Naval de Madrid. En la parte superior izquierda, la leyenda FRAGATA ACORAZADA NUMANCIA. En la parte inferior, la leyenda ESPAÑA y el año de acuñación 2019. 

 

Galeón Español del siglo XVII

Época: Del siglo XVI al XVII 
Eslora: relación eslora-manga de 3,2 a 3,5 
Propulsión: Vela 
Armamento: Artillado típico: 13 cañones por banda en la primera cubierta, 12 en la segunda, 3 por banda en toldilla y 4 ídem en el castillo. 

Comenzó a denominarse con este nombre en el Siglo XVI, derivando su nombre de las galeras. 

Sus formas proeles se inspiraron en las galeras y sus popas redondas o «de culo de mona» (que más tarde se aplanó tomando la forma de un violín) con alturas sobre la flotación «in crescendo» a lo largo de su desarrollo histórico, para poder combatir con ventaja a los posibles enemigos. En sus formas influyó mucho la adaptación al Guadalquivir sevillano, al paso de la barra de Sanlúcar de Barrameda y al peligroso apostadero de San Juan de Ulúa en Veracruz. 

La primera referencia a este tipo de buque está datada en Orán en 1509, donde se registró un galeón de 144 toneladas y escasa dotación de 19 hombres. En 1540, encontramos galeones que arquean entre 300 y 500 toneladas; y en ese mismo año se encuentran asientos entre la Corona y D. Álvaro de Bazán («el Viejo») de “unos galeones de nueva invención», los San Pedro y San Pablo de 600 y 700 toneladas respectivamente. Una década más tarde, el mismo Bazán se compromete a construir 3 galeones corrientes y otros 3 de «nueva invención», y todos con «2000 toneladas» de desplazamiento. 

A finales del XVII, todavía no podía definirse si los galeones eran buques mercantes o de guerra pues dependía de la misión que se les encomendase, en todo caso, dispusieron siempre de autodefensa (cañones en batería) y dejaron paso progresivamente, al navío de línea. En 1732, Felipe V ordenó sustituir los pesados galeones por buques más ligeros llamados «navíos inmatriculados» 

Hitos: Las flotas de galeones, protegidas por las armadas, debido a la acción permanente de la piratería y el corsarismo, fueron la columna vertebral del sostenimiento del tráfico con las Indias, transportando a la ida todo tipo de mercancías y regresando con los preciosos metales y frutos de aquellas nuevas tierras. La ruta de la Mar del Sur (Océano Pacífico) estaba servida por el «galeón de Manila/Acapulco» que mantuvo ese nombre hasta el final del vital enlace, aunque a veces no fuesen precisamente galeones los barcos utilizados. 

En el anverso, en la zona central, se reproduce en colores un detalle de la obra titulada “Renacimiento. Galeones siglo XVII según grabados. Pinturas, dibujos y descripciones de la época. Galeón holandés y galeón castellano”, que se conserva en el Museo Naval de Madrid. En la parte superior izquierda, la leyenda GALEÓN ESPAÑOL SIGLO XVII. En la parte inferior, la leyenda ESPAÑA y el año de acuñación 2019. 

 

Reverso Común

En el reverso (común a todas las piezas), dentro de un círculo central, aparece el valor de la moneda 1,5 EURO, en dos líneas y en mayúsculas, y la leyenda HISTORIA DE LA NAVEGACIÓN, en sentido circular y en mayúsculas. Rodea las leyendas de la zona central una línea de piñones. Fuera del círculo central, en la zona exterior de la moneda, aparecen seis delfines saltando, en sentido contrario a las agujas del reloj, sobre los mismos motivos acuáticos que figuran en los anversos. Rodea todos los motivos y todas las leyendas una gráfila de piñones.

Características de la monedas

Facial:  1,5 euros  Composición:   Cuproníquel    Peso:  15 g    Diámetro:   33 mm         Volumen de emisión máximo: 10.000 de cada una  Precio: 16,94 € iva incluido

Si queréis ver la serie completa, la podéis ver en lo publicado aquí el pasado 22 de agosto.

 

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